Cuatro factores subestimados de la belleza femenina


Cuando se trata de la belleza femenina, los factores que realmente empujan al cerebro masculino a interesarse, son los que señalan que la mujer está en la edad adecuada y con una salud lo suficientemente buena como para concebir y tener hijos con éxito.



Por lo tanto, no es ningún secreto que cuando se trata de la belleza física, las mujeres se ajustan a normas más estrictas que los hombres, y en el ámbito cultural, las mujeres son juzgadas por su atractivo físico en una medida mucho más significativa que los hombres. No estoy sugiriendo que esto sea lo deseable o justo, pero toda la evidencia indica que es así.

Muchos de los estándares por los cuales se evalúa la belleza femenina son bien conocidos: una cara simétrica, los pechos, las piernas delgadas y bien formadas, y el cabello brillante son cualidades evidentes que realzan la belleza de una mujer. Sin embargo, hay una variedad de marcadores más sutiles de la belleza que también aumentan las calificaciones de atractivo femenino. Los científicos evolucionistas creen que estas características son atractivas para los hombres porque son difíciles de falsificar. En otras palabras, son señales objetivas de la edad y valor reproductivo de una mujer.


1.) La voz

Hace más de 40 años, los psicólogos sociales descubrieron que el atractivo físico de una mujer podía ser juzgado con bastante exactitud por medio de una conversación telefónica cuando no había señales visuales disponibles. En ese momento, esto era una cuestión de gran curiosidad y se propusieron varias teorías que intentaron explicarla. Por ejemplo, una de las ideas más populares era que las mujeres atractivas tenían simplemente más experiencia porque los hombres les prestaban más atención e interactuaban con ellas socialmente, dándoles más oportunidades de afilar habilidades sociales que podrían traducirse en atractivas durante una llamada telefónica.
Sin embargo, ahora se ha demostrado convincentemente que el atractivo de las voces de las mujeres se correlaciona positivamente con el atractivo real de sus rostros. En experimentos de este tipo, los hombres independientemente juzgan el atractivo de un grupo de caras femeninas, y luego evalúan por separado el atractivo de las voces de la misma muestra de mujeres. Los hombres que hacen los juicios no saben qué voces iban con qué caras, pero si califican la voz de una mujer como atractiva, tendían a calificar la cara correspondiente más atractiva también. En general, se juzga que una voz femenina más aguda es joven, y por lo tanto, más atractiva.
También hay que señalar que el atractivo facial masculino puede predecirse a partir de una voz, con el curioso añadido de que los hombres que no articulan claramente en su discurso, tienden a ser juzgados como más masculinos.


2.) Curvatura Lumbar

Curvatura Lumbar

Más recientemente, los estudios han demostrado que la curvatura lumbar también parece ser un estándar universal de belleza femenina. Los orígenes evolutivos de la curvatura lumbar como una señal de belleza provienen de los problemas que enfrentan las hembras bípedas humanas cuando quedaban embarazadas. Si sus espinas estaban diseñadas como espinas masculinas, la fatiga muscular y el dolor de espalda que enfrentaban, era considerable. En consecuencia, la estructura de la columna vertebral femenina ha desplazado el centro de gravedad hacia atrás, disminuyendo el estrés corporal durante el embarazo. Los estudios han confirmado que los hombres juzgan los cuerpos femeninos que muestran una cantidad óptima de curvatura lumbar como más atractivos.


3.) Anillo limbal

El "anillo del limbo" es el anillo oscuro que aparece alrededor del iris del ojo. Un amplio anillo limbal oscuro es una señal objetiva de juventud y salud, y por lo tanto no es sorprendente descubrir que los anillos limbales gruesos mejoran significativamente los juicios de la atracción de los ojos. La salvedad es que ahora se pueden obtener lentes de contacto que mejoran la presentación de los anillos límbicos.


4.) Relación cintura-cadera

La investigación pionera del psicólogo evolucionista Dev Singh reveló la importancia de la relación cintura-cadera para el atractivo de los cuerpos de las mujeres.
Específicamente, si mide la circunferencia de la cintura y la divide por la circunferencia de la cadera, cuanto más cerca está la proporción de 0.70, más atractivo se juzga el cuerpo. En otras palabras, tener una cintura que es ligeramente tres cuartos menor del tamaño de las caderas, atraerá mayor cantidad de miradas de admiración. Esto también es una clara señal de que las mujeres están en un buen momento para tener hijos.
Los niños y niñas prepúberes no difieren en sus proporciones de cintura a cadera, por lo general es alrededor de 0.90. Sin embargo, en la pubertad, cuando ellas se transforman en reproductivamente capaces, la relación cintura-cadera comienza a descender. Para los hombres, este no es el caso. A medida que las mujeres envejecen, la ración de cintura a cadera empieza a subir de nuevo.
Muchas veces, cuando se habla de la proporción cintura-cadera, se objeta de que es un sesgo occidental, una construcción cultural hacia la delgadez de la mujer, y que en diferentes épocas y lugares, los cuerpos femeninos más grandes eran los preferidos. Es cierto que en otras épocas y culturas los cuerpos voluminosos eran los predilectos, pero una cosa que no ha cambiado históricamente, y es la preferencia masculina por la relación cintura-cadera.


Referencias:
https://pdfs.semanticscholar.org/a769/521300266bc84c5ced43a2e042a17d24d5ea.pdf
http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1090513815000185
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22947961
http://www.ehbonline.org/article/S1090-5138(16)30321-X/abstract



Incógnitas de la atracción física: desde la biología del cerebro hasta las modas


pareja

Los criterios de cómo emergen los diferentes gustos de la atracción física son sorprendentemente complejos. Si supiéramos exactamente cómo hombres y mujeres heterosexuales desarrollan una atracción física el uno hacia el otro, comprenderíamos mucho mejor la psicología humana. Lo que sí sabemos es que el fenómeno implica muchos niveles de explicación biológica, así como de diferentes tipos de aprendizaje.


Eventos antes del nacimiento

La investigación sobre la orientación de género indica que los eventos hormonales antes del nacimiento afectan el sexo que nos atraerá posteriormente (1). En el caso de los hombres, parece que la masculinización del cerebro a través de las hormonas sexuales aumenta la probabilidad de sentir atracción por las mujeres. Lo mismo ocurre en el sexo femenino. Una pista es el hecho de que las mujeres expuestas a niveles inusualmente altos de hormonas en el útero (por ejemplo, cuando embarazadas tomaban erróneamente el dietilestilbestrol, un estrógeno sintético utilizado hace años para disminuir el riesgo de aborto) sus hijas tenían más probabilidades de tener en la adultez una atracción sexual hacia mujeres (2).


Vale la pena señalar que muchas de las mujeres expuestas no desarrollaron una orientación lesbiana, en este caso, es probable que el ambiente prenatal tenga efectos relativamente débiles, y que además, se produzcan cambios durante la infancia y pubertad.

La infancia ha recibido también mucha atención como un momento crucial en el cual las diferencias de género surgen. Esto no es sólo una cuestión de imitar a los demás, dado que las diferencias de género, por ejemplo, en la actividad física y la agresividad, están vinculadas a los efectos de la testosterona durante el desarrollo prenatal. De lo contrario, los niños y niñas simplemente adquirirían una fuerte expectativa de que se casarán con un miembro del sexo opuesto sólo con observar los matrimonios de su comunidad.


La pubertad como otro comienzo

La pubertad marca el despertar sexual, al menos para la mayoría. Parece que el aumento en la producción de hormonas sexuales no sólo desarrolla determinadas características como barbas y senos, sino que también desencadena el deseo sexual en el cerebro.

Las chicas son más precoces que los chicos por varias razones y algunos de sus comportamientos sexuales preceden a la pubertad. Por ejemplo, la repulsión o simpatía en la mirada es un gesto de coqueteo visto en chicas muy jóvenes (3).
En las sociedades donde existe una expresión sexual libre, en promedio, ellas son sexualmente activas antes que los chicos, incluso antes de la pubertad (4). En general, es probable que la pubertad provoque una mayor atracción sexual hacia el otro género en la mayoría de las chicas, así como en la mayoría de los chicos.


Fetiches y condicionamiento pavloviano

Este fenómeno fue explorado en algunos polémicos experimentos en los que individuos varones estaban condicionados a la excitación sexual con una imagen de un par de botas negras que, en principio, no producían respuesta erótica alguna (5). Posteriormente, las botas fueron puestas al lado de una foto de una mujer atractiva desnuda. No sólo adquirieron la capacidad de despertar a los sujetos, sino que, en muchos casos, esta respuesta condicionada no mostró signos de desaparecer después de que la fotografía de la mujer ya no se mostrara.

Esto sugiere una notable flexibilidad en la respuesta sexual humana, y las implicaciones para una sexualidad normal parecen claras. Por ejemplo, para las personas en una relación estable, la respuesta sexual puede estar condicionada a aspectos de la pareja. De hecho, tal condicionamiento al servicio de un vínculo de pareja puede explicar por qué la excitación sexual está tan fácilmente condicionada.


El sexólogo Alfred Kinsey fue el primero en enfatizar la variabilidad en el comportamiento sexual humano y este punto es importante dado el sorprendente grado en que la atracción sexual puede ser condicionada por experiencias.

Además de las diversas capas de influencias biológicas, y el aprendizaje asociativo, la atracción sexual se ve afectada por modas y tradiciones en algunos aspectos notables.


Tradiciones y modas

En los países más pobres, los hombres se sienten atraídos por las mujeres que tienen mucha grasa, mientras que este nivel de atracción en los países desarrollados es escaso.

La lógica subyacente de tales cambios sistemáticos parece clara. En las sociedades donde es difícil conseguir lo suficiente para comer, la grasa corporal almacenada ayuda a las mujeres a superar los desafíos del embarazo y la lactancia. En los países desarrollados, donde hay un exceso de alimentos, las mujeres delgadas son percibidas como más competentes y más propensas a ser exitosas.


En las sociedades modernas, al tiempo que las mujeres tratan de perder peso y reducir la curvatura corporal, los hombres se afeitan el vello facial.

La barba es más popular en las sociedades conservadoras donde hay poco sexo prematrimonial. Esto sugiere que los hombres se afeitan para proyectar honestidad y transparencia en sociedades donde el sexo prematrimonial y casual es común.

Cualesquiera que sean las razones subyacentes, los hombres se sienten más atraídos por las mujeres gordas en algunas sociedades y por las flacas en otras. Del mismo modo, las mujeres prefieren a los hombres barbudos en algunos lugares y épocas, y a los afeitados en otras.

Todo esto se relaciona puramente con la atracción física. Los aspectos psicológicos de la selección de la pareja son aún más complejos -y posiblemente más importantes- que van desde el estatus social, la religión y la política hasta la compatibilidad de la personalidad, los intereses de ocio, los lazos familiares y la inteligencia.


Referencias: 1) Barber (2002) 'The science of romance'
2) Ehrhardt (1985) 'Sexual orientation after exposure to exogenous estrogen'
3) Eibl-Eibesfelt (1975) 'Ethology: The biology of behavior'
4) Symons (1979) 'The evolution of human sexuality'
5) Rachman (1968) 'Experimentally induced sexual fetishism'